10 sept. 2014

LA MENARQUÍA Y "El TESORO DE LILITH"

Como facilitadora de Círculos de Mujeres, hoy quiero hablaros sobre un tema que ha salido en ocasiones: la primera regla de nuestras hijas. Y os recomiendo un libro, escrito por Carla Trepat, que podeis encontrar enhttp://www.eltesorodelilith.com/#/blog

LA MENARQUÍA Y “EL TESORO DE LILITH”

Hoy os voy a contar algo personal, porque creo que muchas mujeres os sentiréis identificadas, pues la mayoría tenemos la regla, y tuvimos nuestra “primera vez”, y al menos a mí, ésta se me quedó grabada. Y hasta hace algunos años, no entendí que fue parte importante de cómo vivo actualmente mis días de menstruación.

Fue en verano. Estaba yo de vacaciones con mi madre, hermano, tía y primos, pues antes se estilaba eso de que en cuanto los niños cogíamos vacaciones, las madres se iban “al pueblo” y los padres iban yendo y viniendo los fines de semana.

Era por la tarde y estaba jugando con mi hermano y mi prima. ¿Os acordáis de aquellos pantalones blancos cortos con rayas a los lados que llevábamos los nacidos en los 70? Pues yo llevaba uno de ésos. Me subí a un árbol y cuando estaba arriba, mi hermano y mi prima (dos meses mayor que yo, y ya con la regla), empezaron a gritar: “Tienes la regla, se te ha manchado el pantalón de sangre”.

Mi primer pensamiento fue “eso no puede ser, me están gastando una broma”, y seguí subida al árbol. Pero ellos insistían. Así que, muy enfadada, bajé, y me fui corriendo a casa. Entré llorando, acudiendo a mi madre: “mamá, mamá, dicen que me ha bajado la regla”.

Mi madre me acompañó al baño y, efectivamente, ahí estaba: mi primera regla.

Recuerdo perfectamente mis sentimientos de aquél momento: por una parte tristeza y rabia, porque ya no era niña, y por otra, me sentía especial, ya era una mujer: una nueva etapa se abría ante mí, y no sabía dónde me llevaría, pero no me quedaba más remedio que entrar en ella.

Recuerdo con mucho cariño la tranquilidad de mi madre. Me preparó un baño, me dio una compresa y me explicó “aquellas cosas básicas que debemos saber”…pero también me dijo que no hiciera caso de determinadas “cosas de vieja”, como no poder bañarte ni lavarte la cabeza, ni tocar plantas y eso que nos decían antes. Luego, me dejó sola con mi baño.

Aquel baño fue muy importante, fue un momento de reflexión, de aceptar que mi cuerpo cambiaba, que había pasado una etapa, que ya no era la niña, ahora era mujer.

Después recuerdo que compraron pastas y cava, y todos brindaron, felices. Menos yo. Yo estaba enfurruñada, muerta de vergüenza “¿pero qué hacen brindando y celebrando por eso?”.

Estaba equivocada: ahora veo que ellos celebraban que yo ya era mujer, y es bonito, es la aceptación de la feminidad en su máxima expresión, ¿qué hay más bello que la familia celebrando un rito de paso tan importante?

Han pasado los años, y hoy veo la importancia de cómo mi madre me acompañó a cruzar esa puerta. Y me siento muy agradecida por ello.

Mi madre siempre me habló de la menstruación con la máxima naturalidad, como lo que es, como algo que forma parte de nuestra naturaleza, y que es bello como ella. Gracias a la menstruación limpiamos nuestro cuerpo, se mueven nuestras hormonas, somos capaces de crear vida…

Siempre he pensado que gracias a como mi madre me enfocó el tema de la regla, he aceptado mi cuerpo, he aceptado mis ciclos y nunca he tenido un problema menstrual: mis reglas en contadas ocasiones han sido dolorosas o han cambiado el curso normal de mi vida. Estoy en paz con mi cuerpo y mi condición de mujer.

Por ello, veo muy importante afrontar cómo las madres acompañamos o acompañaremos a nuestras hijas cuando tengan su primera regla.

Como facilitadora de círculos de Mujeres, puedo decir que éste es un tema que sale a menudo, pues nosotras ya somos mujeres que, con más o menos problemas, ya tenemos más experiencia en este asunto. Sin embargo, nos preocupa cómo afrontarlo con nuestras pequeñas.

Recomiendo a las mujeres que primero se sanen ellas en la relación con su cuerpo y su expresión femenina, y además hoy en día también tienen mucha información, tanto para ellas como para sus hijas.

Una buena ayuda a nivel didáctico es el libro “El Tesoro de Lilith”, que recomiendo a las mujeres que tienen niñas que asisten a los círculos. Es un libro precioso, que explica la regla de una forma muy bella. También tiene ayuda para las mamás y papás para cuando llegue el momento de hablar de ello. Un soporte para estos casos siempre va bien, y más si está tratado con tanta delicadeza como lo ha hecho su autora, Carla Trepat.

…y sobre todo, naturalidad, dejando que las niñas tengan sus momentos de reflexión, y sobretodo, de sentir lo nuevo, de sentirlo con calma, esas nuevas sensaciones de su cuerpo, ese cambio de relación de ellas mismas con su cuerpo. Ésa es nuestra responsabilidad.

Ayudemos a crecer a mujeres sanas, en paz con su Naturaleza.

www.yolandabenages.com

Foto: Como facilitadora de Círculos de Mujeres, hoy quiero hablaros sobre un tema que ha salido en ocasiones: la primera regla de nuestras hijas. Y os recomiendo un libro, escrito por Carla Trepat, que podeis encontrar en http://www.eltesorodelilith.com/#/blog

LA MENARQUÍA Y “EL TESORO DE LILITH”

Hoy os voy a contar algo personal, porque creo que muchas mujeres os sentiréis identificadas, pues la mayoría tenemos la regla, y tuvimos nuestra “primera vez”, y al menos a mí, ésta se me quedó grabada. Y hasta hace algunos años, no entendí que fue parte importante de cómo vivo actualmente mis días de menstruación.

Fue en verano. Estaba yo de vacaciones con mi madre, hermano, tía y primos, pues antes se estilaba eso de que en cuanto los niños cogíamos vacaciones, las madres se iban “al pueblo”  y los padres iban yendo y viniendo los fines de semana.

Era por la tarde y estaba jugando con mi hermano y mi prima. ¿Os acordáis de aquellos pantalones  blancos cortos con rayas a los lados que llevábamos los nacidos en los 70? Pues yo llevaba uno de ésos. Me subí a un árbol y cuando estaba arriba, mi hermano y mi prima (dos meses mayor que yo, y ya con la regla), empezaron a gritar: “Tienes la regla, se te ha manchado el pantalón de sangre”.

Mi primer pensamiento fue “eso no puede ser, me están gastando una broma”, y seguí subida al árbol. Pero ellos insistían. Así que, muy enfadada, bajé, y me fui corriendo a casa. Entré llorando, acudiendo a mi madre: “mamá, mamá, dicen que me ha bajado la regla”.

Mi madre me acompañó al baño y, efectivamente, ahí estaba: mi primera regla.

Recuerdo perfectamente mis sentimientos de aquél momento: por una parte tristeza y rabia, porque ya no era niña, y por otra, me sentía especial, ya era una mujer: una nueva etapa se abría ante mí, y no sabía dónde me llevaría, pero no me quedaba más remedio que entrar en ella.

Recuerdo con mucho cariño la tranquilidad de mi madre. Me preparó un baño, me dio una compresa y me explicó “aquellas cosas básicas que debemos saber”…pero también me dijo que no hiciera caso de determinadas “cosas de vieja”, como no poder bañarte ni lavarte la cabeza, ni tocar plantas y eso que nos decían antes. Luego, me dejó sola con mi baño.

Aquel baño fue muy importante, fue un momento de reflexión, de aceptar que mi cuerpo cambiaba,  que había pasado una etapa, que ya no era la niña, ahora era mujer.

Después recuerdo que compraron pastas y cava, y todos brindaron, felices. Menos yo. Yo estaba enfurruñada, muerta de vergüenza “¿pero qué hacen brindando y celebrando por eso?”.

Estaba equivocada: ahora veo que ellos celebraban que yo ya era mujer, y es bonito, es la aceptación de la feminidad en su máxima expresión, ¿qué hay más bello que la familia celebrando un rito de paso tan importante?

Han pasado los años, y hoy veo la importancia de cómo mi madre me acompañó a cruzar esa puerta. Y me siento muy agradecida por ello.

Mi madre siempre me habló de la menstruación con la máxima naturalidad, como lo que es, como algo que forma parte de nuestra naturaleza, y que es bello como ella. Gracias a la menstruación limpiamos nuestro cuerpo, se mueven nuestras hormonas, somos capaces de crear vida…

Siempre he pensado que gracias a como mi madre me enfocó el tema de la regla, he aceptado mi cuerpo, he aceptado mis ciclos y nunca he tenido un problema menstrual: mis reglas en contadas ocasiones han sido dolorosas o han cambiado el curso normal de mi vida. Estoy en paz con mi cuerpo y mi condición de mujer.

Por ello, veo muy importante afrontar cómo las madres acompañamos o acompañaremos a nuestras hijas cuando tengan su primera regla.

Como facilitadora de círculos de Mujeres, puedo decir que éste es un tema que sale a menudo, pues nosotras ya somos mujeres que, con más o menos problemas, ya tenemos más experiencia en este asunto. Sin embargo, nos preocupa cómo afrontarlo con nuestras pequeñas.

Recomiendo a las mujeres que primero se sanen ellas en la relación con su cuerpo y su expresión femenina, y además hoy en día también tienen mucha información, tanto para ellas como para sus hijas.

Una buena ayuda a nivel didáctico es el libro “El Tesoro de Lilith”, que recomiendo a las mujeres que tienen niñas que asisten a los círculos. Es un libro precioso, que explica la regla de una forma muy bella. También tiene ayuda para las mamás y papás para cuando llegue el momento de hablar de ello. Un soporte para estos casos siempre va bien, y más si está tratado con tanta delicadeza como lo ha hecho su autora, Carla Trepat.

…y sobre todo, naturalidad, dejando que las niñas tengan sus momentos de reflexión, y sobretodo, de sentir lo nuevo, de sentirlo con calma, esas nuevas sensaciones de su cuerpo, ese cambio de relación de ellas mismas con su cuerpo. Ésa es nuestra responsabilidad.

Ayudemos a crecer a mujeres sanas, en paz con su Naturaleza.

www.yolandabenages.com

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